Resistir el Slippage I
 
 

Resistir el Slippage I

 
TradingSys (AndG) - 29 Ene 2008
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tradingsys En mi lista de prioridades, una tarea ineludible consiste en seguir muy de cerca los gastos de la operativa. Supongo que quienes se dedican  a operar sistemas en time frames muy cortos también lo estarán haciendo, pues de lo contrario, habrían sido barridos del mercado hace mucho tiempo. Con todo, llama poderosamente la atención comprobar que este es uno de los conceptos a los que menor tiempo se dedica y sobre el que menos se escribe. Es como si la gente estuviese empeñada, en un hilarante ejercicio de autoengaño, en esconder la realidad de las cifras debajo de la alfombra. 

En el trading sistemático existen dos clases de slippage; uno es real y el otro no. Tradicionalmente se define este concepto como la diferencia entre el precio teórico al que esperamos realizar una transacción y el precio efectivo que obtenemos una vez que la orden ya ha sido efectuada en el mercado. Como se trata de un valor acumulativo que siempre -incluso en productos muy líquidos- acaba restando eficiencia a cualquier estrategia de trading, para compensarlo solemos incluir (además de las comisiones) una determinada cantidad fija, en concepto de gastos de operativa que actúa como "plomada" o "lastre" a la hora de realizar las consabidas pruebas de backtesting. Este es el slippage que yo denomino sintético o simulado (SS) y que, normalmente, se aleja del slippage real (SR) o de cartera; casi siempre mucho peor. Tanto, que en no pocos casos llega a invalidar por completo las flamantes estadísticas de sistemas, sobre el papel, muy atractivos.

Pero permítanme enfocar el tema como una pequeña digresión sobre la forma en que diferentes autores -y sensibilidades- interpretan este escurridizo concepto:

  • 1) Slippage como diferencia de precios: Cuando los grandes operadores tratan de colocar en el mercado enormes paquetes de acciones o de contratos de futuros, habitualmente barren de un plumazo varios niveles de profundidad del arco posicional, generando un característico movimiento de cabeza y cola que puede llegar a tener una amplitud considerable.

De este modo, el slippage es entendido como la capacidad de mover al mercado en una dirección durante el tiempo que tarde en completarse la orden. Naturalmente, no es lo mismo adentrarse en la jungla de las finanzas provistos de un fino escalpelo que pilotando un cañón autopropulsado. Aquí las sutilizas sobran y lo que cuenta es el precio medio de transacción.

En esta línea, los profesores de la Universidad de Sydney A. Frino, T. Oetomo y G. Wearin, publicaron en 2004 un extenso artículo titulado: "The Cost of Executing  Large Orders on the Sydney Futures Exchange", en el que definen el slippage como la diferencia entre el precio al que se cruza la primera orden de un gran paquete y el VWAP (Volume Weigthed Average) o precio medio ponderado por volumen.

  • 2) Slippage como diferencia entre el precio de activación y el precio de mercado en las órdenes en stop. Este es el deslizamiento que más nos interesa, porque puede evaluarse con mayor precisión y nos dará información valiosa sobre la naturaleza del mercado en que estemos operando.

Intentaré explicarlo de manera muy simple: Cuando lanzamos una orden "por lo mejor" o "a mercado", en "puridad" no existe slippage pues lo que hacemos es algo así como enviar un mensaje a nuestro intermediario del tipo: "compra o vende ahora mismo "n" títulos al mejor precio disponible".  Y, acto seguido, veremos en nuestra pantalla, con regocijo o asombro, que la orden se ha cruzado al precio "x". Bien, ¿Con qué comparo ese valor? ¿Con el precio hipotético que tenía en mente al pulsar el botón? ¿Con el precio que indicaban los gráficos unos segundos antes? ¿Con el valor teórico de activación establecido por las reglas del sistema?  En definitiva, lo que observo no es un slippage provocado por la estrechez del mercado, sino la evolución en el tiempo de la propia dinámica de las cotizaciones.

Para colmo de males, lo que nos venden como "tiempo real" a menudo lleva un retardo de uno a varios segundos con respecto a lo que ocurre en el "trading floor". Entre otras cosas -ya lo dijo el viejo Einstein- porque nada puede viajar más rápido que la luz, y menos una señal que rebota, se procesa y valida en innumerables nodos de la Red, añadiendo un retardo de varios ciclos de reloj en cada nuevo salto hasta que, finalmente, aparece en la pantalla. Quizá seis décimas o un segundo parezcan subjetivamente muy poco, pero para cuando nuestra orden se procesa y reenvía (algoritmo de trading >> agencia >> mercado) esta cifra seguramente habrá que multiplicarla, como poco, por dos y, desde luego, la secuencia de operaciones no suele quedarse quieta esperando a ver que hacemos.

En el otro extremo, las órdenes limitadas tampoco tienen un deslizamiento objetivable,  ya que estaremos entrando a un precio igual o mejor al límite que establece la orden. Luego, en este caso, cuando se obtiene un precio peor al esperado, de lo que procede hablar es las ineficiencias del sistema y de los dispositivos tecnológicos empleados.

Sin embargo, cuando se opera con ordenes en stop, sí puede medirse de manera precisa el slippage en que incurrimos. Pongamos un ejemplo: Nuestro sistema lanza ahora una orden de compra en stop de un contrato del MR (mini-Russell 2000) al precio de 684,8$ (siempre, claro está, con el mercado negociando por debajo de dicho precio). Nuestra plataforma (en este caso Ninja Trader) verifica que ha sido enviada y la coloca en espera de ejecución.

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Ya estamos dentro, ahora solo falta que el precio actual de negociación (celda amarilla) toque o rebase nuestro trigger de activación (684,8$) para que la orden se convierta en ese instante en una orden a mercado y se cruce, por tanto, al mejor precio disponible.

En esta imagen, también podemos ver la distribución de las siguientes mejores posiciones compradoras (por debajo de la celda amarilla) y vendedoras (por encima). Como hemos realizado este pequeño "experimento" fuera del horario habitual de negociación (RTH) podemos comprobar que la liquidez es muy pequeña, incluso existe algún hueco. Así que estamos en el escenario perfecto para comentar las posibilidades que pueden darse a partir de este momento:

a)   El "vector mercado" (celda amarilla) recorre progresivamente 3 ticks hasta nuestra posición; hay liquidez y permanece en ella el tiempo suficiente para que se cruce nuestra orden en ese momento: Resultado; efectuamos la compra al precio establecido, no hay slippage y todos contentos.

b)  El mercado comienza a subir con "alegría" y rebasa, por ejemplo, en dos tick nuestra posición. La orden se cruza igualmente, pero eso sí, a un precio algo peor: 685$. Resultado: Como el valor del tick en este producto es de 10$, hemos perdido 20$ respecto al precio esperado: Eso es el slippage.

c)  Supongamos ahora  que nos hemos posicionado con 4 contratos en ese punto, y que uno se cruza al valor establecido, otros dos un tick por encima y el último lo hace a dos tick. Resultado: VWAP = [(1*684,8) + (2*684,9)+ (1*685)]/4 = 684,9$. En este caso el deslizamiento medio es de (40$/4) = 10$ = 1 tick.

d)  ¿Podría darse el caso de obtener en alguna orden deslizamiento negativo? Seguro. De hecho, no es una posibilidad demasiado infrecuente (aunque, desde la lógica de sistemas, resulta estadísticamente irrelevante): Supongamos que justo en el preciso momento en que mi orden es recibida otro operador ya ha lanzado una orden de venta a mercado de, pongamos 20 contratos. El efecto de la barrida me favorecerá "por la manga" y,  posiblemente, me meterá en el embudo descendente con uno do dos ticks a mi favor. Pero claro, seamos realistas, esto es anormal y fortuito, por lo que no conviene contar con ello.

Thomas V. Greer, B. Wade Brorsen y Shi-Mììn Liu; en su artículo: "Slippage Cost of a Large Technical Trader" (Stocks & Commodities V. 10:1, (9-12), 1992) realizaron un seguimiento de las operaciones realizadas por un fondo sistemático para determinar el deslizamiento de las órdenes en stop en  once diferentes productos; algunos, como los Teasure Bills deslizaban un 20% de las veces, otros como el futuro del Oro tenían slippage positivo en el 90% de los casos.

De las 297 transacciones que estudiaron, 108 tenían slippage cero o negativo y 189 slippage positivo. Por lo que los autores concluyen: "La mayoría de las transacciones múltiples incluyen slippage positivo, aunque también han aparecido algunos casos de slippage negativo" (pág.3). "...El slippage encontrado es sustancialmente mayor que las comisiones pagadas por las grandes firmas, todo indica que estas empresas deberían estar más preocupadas a cerca del deslizamiento en que incurren cuando operan que de las pequeñas diferencias en comisiones al elegir un determinado broker". (pág.5)

Esto era en el año 1992 y ahora los mercados, en general, son bastante más líquidos y los dispositivos tecnológicos más rápidos y eficientes. Con todo, si se repitiese el estudio (¿alguien se anima?) no creo que los resultados cambiasen sustancialmente.        

  • 3) Slippage como diferencia entre modelo y realidad: Este es el tipo slippage que a mí (y a mi buen amigo David -a quien sólo conozco por un incesante intercambio de e-mails (maravillas de la era digital) que dura ya dos años, y a quien quiero dedicar este pequeño artículo por su impagable ayuda en mi intento por migar mis estrategias a Ninja Trader) más preocupa. Motivo:

En el impoluto mundo de las simulaciones computerizadas, donde no hay sobresaltos de ningún tipo; apagones de luz, retardos inauditos en los momentos de mayor congestión, cuelgues de la plataforma, cortes en la recepción de datos, imprevistos de índole personal, etc., los resultados se obtienen de manera limpia e idealizada en el mejor de los escenarios posibles. Pero armados con estos datos realizamos nuestras extrapolaciones al mundo real y, al poco tiempo descubrimos,  que las cosas empiezan a ir bastante peor de lo previsto. Mes a mes, observamos que la diferencia entre los resultados reales de nuestras cuentas y los preciosos numeritos del modelo no dejan de distanciarse de manera inmisericorde y, en ocasiones, fatal.

Cuando ya tienes un track-record suficientemente grande y tratas de superponer sendas curvas de beneficios, encuentras diferenciales del 25% o más. Si tu sistema no se derrumba y/o tu bolsillo aguanta, te muerdes los labios, aprietas los puños y continuas a pie de obra en la esperanza de que la ruleta de los desastres no se cebe tanto en tu cuenta como el mes o el año pasado. Pero, inevitablemente ocurre... Sísifo estará siempre ahí, arrojando la piedra desde lo alto de la colina. Y claro, nosotros debajo, desnudos y aturdidos, sin lugar dónde guarecernos. Y, lo que es peor, en muchas ocasiones, sin tener nada claro de dónde venimos y hacia donde vamos. En fin, una vez más la vida; ¿no?.

Andrés A García.

© Tradingsys.org, 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 
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