Fiabilidad y Ratio W / L
 
 

Fiabilidad y Ratio W / L

 
TradingSys (AndG) - 8 Abr 2007
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tradingsys Cuando se trata de evaluar la calidad de una estrategia de trading, la primera cosa que casi todos solemos hacer es contemplar con avidez sus estadísticas, para asegurarnos de estar ante un sistema que da la talla. No es un mal comienzo. Sin embargo, con frecuencia olvidamos que muchos de los ratios son redundantes y que la mayoría fluctúan constantemente con cada nueva operación.

  En diversas ocasiones algunos lectores me han preguntado qué hay que mirar para saber si un sistema vale la pena. Pues bien, ti tuviese que confeccionar una  lista de la media docena cosas a las que suelo atender –antes de enviar, por lo general, un sistema al "cajón número trece"– estas serían mis prioridades:

1) Beneficio medio por operación. Puestos a elegir, indudablemente la primera. Si el beneficio medio no supera los gastos de la operativa (al menos en un factor dos), a buen seguro acabaremos pasando grandes aprietos.

2) Ratio recompensa / riesgo (R/R) Hay muchas formas de medirlo. En particular, me gusta que el cociente entre el beneficio anualizado y el drawdown máximo (DD) sea siempre superior a la unidad. Otra manera complementaria de calcular el balance R/R es mediante el ratio de Sharpe simplificado (media / desviación típica de resultados). Se consideran óptimos cocientes de 0,2 o superiores. En la práctica, todo lo que pase de 0,15 (en operativa real) es aceptable.

3) Profit Factor (PF). Sí, imprescindible... Pero, cuidado. Sin exigir delirantes juegos de prestidigitación que lo pongan por las nubes. Cuando me dicen que un sistema obtiene un PF > 7, inevitablemente pienso en la variante digital del tocomocho. Por favor, cuando construyáis sistemas, no penséis en la vieja leyenda de Larry Williams; su fabuloso bench-mark sólo se consiguió una vez, por eso se cita en tantos libros. Visitad su página web y ved lo que hizo, por ejemplo durante el 2006, su cartera de futuros. Rentabilidad que, por cierto, a mi me sigue pareciendo muy buena.

4) Expectativas o trading advantage (TA). Que incluya siempre una estimación realista del Ratio W/L y del porcentaje de aciertos. De esto hablaremos con calma en las siguientes líneas.

5) Peor operación. Algunos preferimos, como estimador del riesgo, el tamaño de la peor operación, siempre y cuando exista una probabilidad razonable de que ésta pueda aparecer en el futuro. Por lo general, si dicha operación no se aleja más de 2,5 desviaciones típicas de la pérdida media, tendremos una probabilidad superior al 1% de que pueda volver a repetirse. Así que debemos contar con ella.

6) Drawdown máximo. Aunque alguno se sorprenda, este dato no ocupa un lugar destacado en mi lista de prioridades. En primer lugar, porque, tomado en solitario, tiene escaso valor predictivo. De hecho, todo sistema manifiesta la enojosa tendencia a aumentar su DD una vez comenzada la operativa real, como consecuencia de una optimización excesiva: Es el necesario ajuste de cuentas entre nuestros deseos y la indomable realidad. En segundo lugar, el DD deberá ajustarse al tamaño del mercado. Por ejemplo, en el futuro del IBEX, no es lo mismo un DD de 300 puntos cuando el índice cotiza a 6.500 puntos que cuando está en 14.000. Por último, el DD es relevante en relación al Net Profit. Puede hacer más daño un DD medio del 10% al comienzo de la operativa que un DD máximo del 30% transcurridas 200 operaciones.

De todos estos ratios iremos hablando, con el detenimiento que merecen, en posteriores artículos. Ahora vamos a centrar nuestra atención en el porcentaje de aciertos (o fiabilidad) y en el  ratio W / L.

PORCENTAJE DE ACIERTOS (% Win)

Este dato, si procede de una serie de operaciones suficientemente grande, representa la esencia del juego en estado puro. Quienes nos acercamos a esto, tenemos algo de ludópatas, aunque nos duela reconocerlo: Sentimos cómo el pulso se acelera y nuestras emociones cambian al ritmo de las rachas ganadoras y perdedoras. Quizá consigamos engañarnos a nosotros mismos (como aquellos alcohólicos, que después de hartarse a copas aseguran estar en su mejor momento) pero, de ningún modo, engañaremos a la gente que nos rodea.

Si fuésemos mentes frías y racionales -además de resultar unos tipos grises y aburridísimos- jamás se notaría en nuestro semblante la preocupación por una jornada nefasta, pues estaríamos completamente seguros de que se trata de un hecho estadísticamente normal; y, por tanto, irrelevante. Como esto no es así, conviene calibrar muy bien nuestra capacidad de resistencia antes de arrojar las tablillas de apuestas sobre el lacerante tapete de lo indeterminado. De ello dependerá, en buena medida, el tipo de sistema que mejor adapte a nuestras necesidades.

Todos los sistemas que han pasado por mis manos podrían encajar en dos grupos bien definidos: Sistemas de alta y de baja fiabilidad.

Los primeros obtienen un número asombrosamente alto de aciertos. Aunque, para ello deberán cumplir dos requisitos que los hacen especialmente peligrosos:

A) Reducido número de operaciones. Se toma, como condición de entrada, señales de muy baja probabilidad de ocurrencia, pero de elevado valor predictivo. Por ejemplo, situaciones de sobrecompra y sobreventa extremas cuya frecuencia es, a menudo, inferior a 1/1000 barras analizadas en cualquier escala temporal.

B) Objetivos de beneficios muy ceñidos y stops de pérdidas desmesurados. A menudo, en la relación 7:1 o superior. O sea, arriesgo siete unidades de capital para ganar una.

Con estas condiciones de partida, no es difícil encontrar maravillas que prometen porcentajes de aciertos superiores al 80%. Pero, ¿a qué precio? ¿Realmente merece la pena?

Depende. Si utilizamos el sistema como filtro de entrada en múltiples mercados, tal vez obtengamos un número razonable de señales que hagan viable la operativa. En caso contrario, los largos períodos de inactividad harán impracticable esta metodología.

En el otro extremo, los sistemas de baja fiabilidad (casi todas las estrategias tendenciales basadas en medias o canales de precios) compensan su escaso porcentaje de aciertos con ratios W /L muy elevados. Sin embargo, a la hora de aplicar estrategias de position syzing evidenciarán un rendimiento considerablemente peor.

Pongamos un ejemplo:

Sistema A:

  • Fiabilidad = 80%
  • Ratio W / L = 1

Sistema B:

  • Fiabilidad = 40%
  • Ratio W / L = 3

En ambos casos la esperanza matemática o trading advantage (TA):

TA = (% Win * Ratio W / L) - % Loss

Es la misma:

  • Sistema A = (0,8 * 1) - 0.2 = 0,6
  • Sistema B = (0,4 * 3) - 0,6  = 0,6

Sin embargo, el primero de ellos, al tener una altísima probabilidad de aciertos, es una auténtica máquina de generar beneficios  cuando se aplican algoritmos del tipo F Optima o Kelly value (Kv)

Kv = TA / (ratio W / L )

  • Sistema A: Kv = 60%
  • Sistema B: Kv = 20%

En el primer caso, podríamos apostar (si estuviésemos tan locos como para hacerlo) un 60% de nuestro capital en cada operación. Y ocurriría algo así:

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¡Que bonitas son las curvas de crecimiento exponencial! Pero, ¡que falacia más tremenda encierran! En fin... ¿Necesito explicarlo?

En el segundo caso, y para una -a mi juicio, también monstruosa Kv = 20%, nos sale la siguiente imagen:

 

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Entre ambas curvas -y en tan sólo 100 operaciones- podría desfilar enterita la procesión del Viernes Santo con sus  preciosos Salcillos y Juan de Juni. Pero claro, en estas fechas tan señaladas, el clero tambien aprovecha para recordar a sus feligreses que todo exceso lleva aparejada su inmiserecorde penitencia:

  • - Sistema A: Simulación de Montercarlo al 95% (10.000 iteraciones): DD = 91%
  • - Sistema B: Simulación de Montercarlo al 95% (10.000 iteraciones): DD = 47%

Por desgracia, en esta vida hay pocas cosas buenas que salgan gratis, ¿verdad?

RATIO W/L

El cociente entre beneficio y pérdida media, considerado de manera independiente, no nos aportará ninguna información relevante, pues, como ya hemos visto, valores altos de este ratio acaban encontrado su adecuado contrapeso en fiabilidades muy pequeñas y viceversa. Por otro lado, conviene no perder de vista el hecho de el  valor W/L varía con cada nueva operación, especialmente al comienzo de la operativa, cuando la serie real de operaciones es demasiado pequeña para resultar estadísticamente relevante.

Veamos el siguiente gráfico:

tradingsys

 

 

Se trata de una serie larga (2.000 operaciones) en la que, como se puede comprobar, tanto la fiabilidad como el ratio W/L fluctúan constantemente, siendo su variabilidad mucho más acusada al comienzo de la operativa. En realidad, no acabamos de encontrar una horquilla relativamente cerrada de valores hasta transcurridos los primeros 500 negocios.

En la tabla inferior mostramos los valores de la esperanza matemática (o TA) para diferentes combinaciones de fiabilidad y Ratio W / L:

 

tradingsys

 

En principio, cuando el TA es positivo, nuestra estrategia evidencia cierto potencial para generar beneficios. Ahora bien, si tomamos como referente los valores absolutos de las series W /L y % Win, entonces obtendremos lo que denomino esperanza matemática ingenua, ya que estaremos obviando las fluctuaciones que se producen con cada nueva operación.

Para solventar esta cuestión de manera intuitiva (idea que extraje del libro de Ryan Jones,  The Trading Game, pp. 182-83) vamos a considerar la tabla superior como un tablero de ajedrez en el que nos podemos mover "x" casillas a derecha e izquierda. Si partiendo de una determinada posición, retrocedemos una casilla hacia arriba y otra hacia la izquierda, y el TA sigue estando en terreno positivo, nuestro sistema podrá calificarse de "aceptable", si al retroceder dos casillas,  el sistema sigue fuera de los números rojos, entonces será "excelente".

Por último, permitidme tres consejos:

1) Nunca os fiéis de estadísticas construidas en base a unas pocas operaciones. Las fluctuaciones ulteriores pueden llegar a ser descomunales.

2) Todos los ratios de un sistema, por muy fantásticos que se presenten, no son nada sin conocer la lógica en que se asienta cada serie de operaciones.

3) En la operativa sistemática, el "gratis total" no existe: Beneficios de fábula, llevarán siempre asociados riesgos descomunales.

 

Andrés A. García.

© www.tradingsys.org, 2007.

 

 
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