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Si me preguntan por mi humilde operativa, la respuesta es clara, para que les voy a engañar: Más pobre que 2008. Y si me preguntan por el gran cuadro de la industria del dinero movido por máquinas, la respuesta -aun con algunos matices- probablemente sigue siendo la misma.
Muchos sistemas y portfolios que han funcionado bien durante los últimos años muestran cierta incapacidad para adaptarse a la actual configuración de los mercados, particularmente durante el segundo semestre. En las siguientes líneas analizaremos los motivos y veremos algunas posibles explicaciones. En primer lugar, está cobrando fuerza la idea de que los mercados empiezan a estar saturados de máquinas y que esto produce tales distorsiones -sobre todo cuando flojea el volumen- que los movimientos intradiarios se vuelven más erráticos; tendencias más cortas, hipersensibilidad a las noticias, falsos breakouts y numerosas sesiones de ida y vuelta completamente improductivas. A finales de 2008 se estimaba en un 60% el volumen del Nyse que era movido por máquinas: En su mayoría complejos algoritmos cuantitativos que operan al nivel de tick y tratan de aprovechar pequeñas ineficiencias con enormes ráfagas de ordenes cuya duración apenas llega a unos segundos. En lo más duro de la pasada crisis, no faltaron voces que acusaban a estas prácticas de avivar la hoguera en la que estaban inmersas todas las plazas bursátiles, reclamando fuertes medidas regulatorias; penalizar las operaciones en descubierto, limitar el exceso de cancelaciones de órdenes sobre el total de ejecuciones diarias o aplicar, sin contemplaciones, un impuesto general sobre transacciones financieras fueron algunas de las más recurrentes (hubo otras todavía más ocurrentes, pero nos alejarían del tema). Lo curioso es que algunas de estas voces también pronosticaron entre 2004 y 2005 -a mi juicio con algo más de fundamento- que los mercados se estaban volviendo más maduros (y, en consecuencia, difíciles de operar) debido a las máquinas. En el momento de escribir mi artículo; "Cuando casi todos los sistemas fallan" (Mayo de 2006) estaba firmemente convencido de que esta era la raíz del problema. Ahora mantengo este argumento, pero con algunos matices: - Las máquinas acentúan el efecto de algunos procesos, pero no están en el origen de los mismos.
- Las máquinas pueden drenar o suavizar las ineficiencias de los mercados, pero no las eliminan por completo.
- Las máquinas actúan desde una lógica básicamente adaptativa; no crean tendencias, a lo sumo modulan su alcance y diluyen su potencial para obtener beneficios.
- Las máquinas no son un cisne negro. El largo cuello del cisne -cuando asoma cabeza- somos nosotros en nuestro alocado delirio de multitudes insatisfechas y temerosas.
- Las máquinas, son, en definitiva, lo que nosotros queramos que sean. A fin de cuentas imprimimos en ellas -en su código- nuestra particular cosmovisión de los mercados.
Seguidamente vamos a echar una ojeada al gran cuadro de la operativa, analizando el comportamiento de los grandes índices sistemáticos: Comenzaremos por el índice de referencia más conocido: El Barclay Systematic Trader Index, que actualmente combina los resultados de 448 programas de CTAs sistemáticos y constituye, en mi opinión, el mejor instrumento para calibrar la evolución general de esta operativa.

La imagen habla por si sola y no deja lugar a dudas: El extraordinario rendimiento obtenido en 2008 (18,16%, uno de los mejores de la historia del índice) se vio bruscamente detenido hacia el final del primer trimestre de 2009 y, en la actualidad, tiene resultado negativo (-1,19% Nov.) que, salvo milagro, será similar al del ejercicio. Mostrar solamente tres años en números rojos con una volatilidad media bastante inferior a la de los grandes índices refuerza nuestra fe en esta aproximación a los mercados. Sin embargo, también produce un sabor bastante agridulce el hecho de que mientras las plazas bursátiles se recuperan de la crisis y, en consecuencia, las estrategias pasivas van a cerrar el ejercicio con beneficios excelentes, el mundo de las máquinas se estrella contra el muro de la realidad.
La web CTA Information ofrece un panorama semejante: Hasta octubre de 2009 el resultado de los programas sistemáticos acumula pérdidas del 2,02%. Siendo el peor mes precisamente el último. También hay que señalar, en desagravio, que el DDm. del periodo ha sido relativamente bajo y no supera el listón del 5%. Esta página ofrece valiosa información sobre rendimientos mensuales y profundidad media de los DD. Cuando se compara el crecimiento de las carteras sistemáticas con el del S&P500 y el Lehman Bond Index, esta metodología sigue ganando, en el largo plazo, también por goleada. El Credit Suisse / Tremont Hedge Fund Index nos permite comparar el rendimiento de las distintas categorías de fondos: Casi todas ellas obtienen rentabilidades de dos dígitos salvo: Market Neutral (4,97%), Short Bias (-21,69%) y Managed Futures (-1,65%): 
Por último, el Managed Futures ITR Premier 40 CTA Index vuelve a confirmarnos la debilidad de las estrategias sistemáticas durante este año:

Asombroso, ¿no? Catorce ejercicios seguidos de beneficios y, precisamente, el año de la gran recuperación, con pérdidas... Bien, ¿qué ha pasado para que este ejercicio haya sido, en términos generales, el peor de los últimos años? Y lo más importante, ¿bajo qué condiciones podría decirse que la operativa sistemática deja de ser rentable? Ya les adelanto que va a ser difícil que podamos encontrar una respuesta satisfactoria a estas cuestiones. Pues obviamente, si la conociéramos, o, mejor aún, si pudiésemos anticiparla, estaríamos en condiciones de emplear esta información para mejorar el funcionamiento de nuestros sistemas, cosa que no es así.
Vamos a centrar nuestra búsqueda en tres variables que afectan claramente al funcionamiento de los sistemas: Volatilidad, tendencialidad y discontinuidad. 1.- Volatilidad. Como ya he repetido muchas veces los sistemas se desenvuelven mejor en un escenario de volatilidad alta (¡Ojo! No extrema) El principal motivo es que el Rango Efectivo les permitirá nadar en una piscina más grande; lo que implica mayor beneficio medio por operación (BME) y una menor sensibilidad a los gastos de operativa; el verdadero caballo de batalla de las estrategias de intradía. Más que el nivel absoluto de volatilidad, importa su evolución; contractiva o expansiva. No es lo mismo estar trabajando en un nivel de volatilidad bajo pero creciente que en otro de similar valor pero decreciente. Este es el gráfico del VIX de 2008 y 2009:

Las flechas verdes indican los momentos en los que la operativa podría verse favorecida por tramos apreciables de incremento de la volatilidad y las rojas los intervalos en descenso. El recuadro superior recoge los momentos de volatilidad extrema; sangre en el ruedo y valor o desasosiego para quienes se aventuran a torear el morlaco. Un colega con más imaginación que yo llama a esta etapa el reino de los dragones y mazmorras: Nos podemos aventurar en él, pero el camino estará plagado de trampas y cada día veremos como nuestras frágiles armaduras serán zarandeadas por un auténtico ciclón. 2.- Tendencialidad. Todos sabemos que el umbral de volatilidad es condición necesaria pero no suficiente para ganar dinero. De hecho, la volatilidad por si sola, sin una tendencia que la acompañe no sirve de nada. Analizar la persistencia y amplitud de las tendencias resulta bastante complejo, pues todo depende -aquí más que en ninguna otra parte- del cristal con que se mire: Podemos encontrarnos con una tendencia de fondo (en gráficos de días o de semanas) bastante definida pero que, en intradía, se ve truncada por bandazos erráticos que la hacen impracticable. De igual modo, también podemos encontrar en un gran movimiento de consolidación franjas horarias extraordinariamente direccionales que nos proporcionarán excelentes oportunidades de beneficio. Bien, pues lo que he visto, sobre todo en el último trimestre, no me ha gustado nada: Demasiadas sesiones de ida y vuelta (choppy days), demasiados huecos entre sesiones acentuados al calor de las noticias y, sobre todo, lo que es más dramático desde el punto de vista de la operativa; tendencias poco definidas, acompañadas de poco volumen y retrocesos más allá de lo "razonable". Todavía no consigo borrar algunas de estas imágenes de mi ya castigada memoria: - Choppy days aburridos pero tremendamente peligrosos (FGBL 14/12):

- Hipersensibilidad a noticias de última hora (ES 29/05):

- El ser o el no ser en cuestión de minutos. Clásico ejemplo de la "trampa del gato" (GC 02/10):

3.- Discontinuidad. Para aguar aún más la fiesta, hemos asistido a numerosas rupturas en falso. Esta es una situación normal y la estamos viendo continuamente tanto entre sesiones como en intradía. Pero lo que ya no es normal es su enorme proliferación y su amplitud; descomunal en algunos casos. Las fuertes discontinuidades que generan huecos entre sesiones son una auténtica pesadilla para los sistemas tipo swing que, al no cerrar posiciones en intradía, se verán sometidos a una ventana de incertidumbre que puede llegar a superar varias veces el tamaño del MMStop. Pero también son enormemente lesivas para nuestros intereses las discontinuidades de intradía que se resuelven en muy pocas barras. - Doble falso breakout en poco más de cuatro horas. (CL, 25/09):

- La sesión del 14/09 del FDAX nos muestra un bonito hueco intradiario con fuerte movimiento de ida y vuelta. Para los sistemas VBO fue nefasto, pero los chartistas seguramente verán en esta imagen un H-C-H invertido con excelente potencial.

- Discontinuidad intradiaria brutal en el Yen (6J, 02/10) Una auténtica galerna que zarandea nuestras naves VBO y Swing hasta hundirlas en el abismo.

- Viendo el gran cuadro, salta a la vista que 2009 no ha sido un año fácil para la operativa sistemática. Quizá tú, querido lector, eres uno de los pocos afortunados que posee una fabulosa estrategia "todo terreno" inmune a los latigazos que he descrito. ¡Enhorabuena! Porque en tal caso, o has tenido mucha suerte o realmente vas varios pasos por delante de la industria del dinero y de mi humilde persona. - He leído en muchos sitios que hemos entrado en una marcoépoca distinta; caracterizada por movimientos erráticos y violentos producidos por el "efecto máquina", pero no me lo creo. Muchos de estos patrones también son reconocibles en la larga historia de los mercados. Hemos entrado en una fase compleja como consecuencia de un abrupto derrumbe de los mercados y un acelerado proceso recuperación. Llevamos varios meses tratando de consolidar niveles que, en buena lógica, debería llevar algún tiempo más alcanzar. Pienso que todo esto es producto de una mala digestión debida a un atracón descomunal de liquidez. - Cuando empiecen a subir los tipos, ¿qué harán entonces los mercados? ¿Celebrar que los "brotes verdes" ya son una bella pradera en flor? ¿Castigar indolentes a la mano que les da de comer? En fin, veremos, pero sospecho que será lo segundo. Bueno, pues ya sólo queda esperar con impaciencia las novedades que nos traiga 2010, espero que sea para bien de todos y les deseo un Feliz Año. Andrés A. García. © Tradingsys.org, 2009. |